Escrito por el pastor Héctor Leites P.
Pastor de la Iglesia Bíblica Esmirna en la ciudad de Montevideo, Uruguay.
Director y profesor del Seminario Bíblico de Fe.
El pastor Héctor Leites es un destacado expositor de la palabra de Dios. Conferencista en distintos eventos realizados en diferentes países.
Versado profesor de las Escrituras en los idiomas originales hebreo y griego. Exégeta cuya enseñanza se difunde por medio del programa radial Jungla semántica que se transmite a través de diversas emisoras en toda América Latina y parte de Europa.

La Biblia y la transformación personal

Cuenta la historia que, a un colportor bíblico lo asaltaron a mano armada en un bosque en el corazón de Sicilia. Se le ordenó encender fuego y quemar los libros que llevaba. Cuando tuvo encendido el fuego pidió permiso para leer una porción de cada libro antes de quemarlo. De uno leyó el Salmo 23.
«Este es un buen libro; no lo quememos. Dámelo a mí», dijo el ladrón.
De otro leyó el capítulo 13 de 1 Corintios, el capítulo del amor. «Esto es bueno; dámelo. No lo quememos», dijo nuevamente el ladrón. De otro leyó una parte del Sermón del Monte, de otro la parábola de El Buen Samaritano, y de otro la parábola del Hijo Pródigo; en cada caso con igual resultado. Por fin no quedó por leer algo de ningún libro y ninguno había sido quemado.
El colportor pudo continuar su viaje; pero sin sus libros. Años más tarde se encontró con el ladrón otra vez, pero ahora convertido en un ministro ordenado. Los libros habían hecho la transformación.
La cosecha de la Biblia es la cosecha de vidas cambiadas en todas partes del mundo (World Crusades).

Transformación (metamorfosis).
Metamorfoo, (metamorfovw), cambiar en otra forma (meta, implicando cambio, y morfe, forma). Se emplea en la voz pasiva: de la transformación de Cristo (Mateo 17:2; Marcos 9:2) y de creyentes (Romanos 12:2 «transformaos»), estando obligados a efectuar un cambio total que, en el poder de Dios, hallará su expresión en el carácter y en la conducta. Morfe, destaca el cambio interno. El tiempo presente continuo indica un proceso.
2 Corintios 3:18 describe a los creyentes como siendo «transformados de gloria en gloria en la misma imagen», esto es, en la de Cristo en todas sus excelencias morales, siendo el cambio llevado a cabo por el Espíritu Santo.

Notemos lo que dice el texto de Hebreos 5:14.
Pero el alimento sólido es de los hombres hechos; es decir, de aquellos que por medio del uso, tienen sus sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal. La construcción gramatical nos llama la atención por causa de las palabras «uso» y «ejercicio» de los sentidos de percepción de pecado (mi mente) para poder decidir entre el bien y el mal.

Cuando hablamos de transformación por medio de la palabra de Dios debemos tener en cuenta algo más de la palabra transformación. La palabra metamorfosis proviene del griego. Meta: alteración, cambio. Y morfe: cambio. Dándonos a entender un gran cambio en la vida de un ser vivo. Un ejemplo de metamorfosis es lo que ocurre en las mariposas. Estas sufren varios cambios antes de llegar a su etapa adulta, comenzando desde un pequeño huevo, más tarde sale una oruga, seguidamente transformándose en un capullo y finalmente convirtiéndose en una mariposa.
De igual forma el Señor quiere que transformemos nuestras vidas, haciendo grandes cambios radicales para poderle servir y amarle de corazón.
La Biblia nos habla de un tipo de cambio y que se refleja en el siguiente versículo:
No os conforméis a las cosas de este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 12:2).

Renovando nuestra mente y entendimiento conforme a las palabras de Dios es la manera como cambiaremos nuestro interior para que sea evidente el cambio en nuestro exterior.
Recordemos que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta. Nosotros debemos tomar una decisión muy importante en nuestras vidas después de haber aceptado a Jesús como nuestro Salvador y Señor que es la de servirle. Pero nosotros sabemos que es la Palabra la que ocasiona los grandes cambios. A la Iglesia le sobran testimonios de cómo hermanos y hermanas han visto a Dios transformar al esposo, esposa, hijos, padres. Toda una sociedad es modificada y transformada a través de la palabra de Dios.

Sin duda esto no es nuevo para la Iglesia. Porque sabemos que su palabra habla de nuestro Padre celestial, comunica lo de Cristo, tiene la autoridad del Padre, glorifica a Dios, levanta el nombre de Cristo, revela la voluntad de nuestro Padre, además nos muestra la condición de nuestra mente. Por eso la palabra de un hombre no puede cambiar los corazones. La palabra de un evangelista no transforma, la palabra de un misionero no rescata almas. Es la palabra de Dios en los labios del hombre la que toca y transforma, es la palabra de Dios en el evangelista la que regenera (Hechos 8:26-40).
Pero nosotros sabemos que es la Palabra la que ocasiona los grandes cambios.
¡Que su esposo (a) no acepta su fe! ¡Que sus familiares no quieren saber nada de la Palabra! ¡Que su familia rechaza lo que usted habla! No importa usted cite la Palabra, recite la Palabra, aviente la Palabra, hable la palabra, proclame la Palabra, solo confíe en la Palabra, solo apodérese de la Palabra... a su tiempo surtirá efecto. La obra es de Dios a través de su Palabra.

Es verdad, a través del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo todo nuestro ser puede ser transformado, cambiado, regenerado, pero también cierto es que con su poderosa Palabra nosotros podemos ser cambiados y mudados a otro hombre; porque su Palabra es viva, su Palabra es eficaz, su Palabra es más cortante que toda espada de dos filos, su Palabra penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12).

¡Iglesia! no desmayemos tan rápido, no te canses de publicar su Palabra, la Palabra que te ha tocado a ti puede tocar a otros, la Palabra que te quebrantó a ti, sigue teniendo el poder para quebrantar a otros, la Palabra que te dio libertad, sigue libertando a otros, porque su Palabra aún tiene poder y autoridad.

Su Palabra es viva y eficaz porque quebrantó mi alma. Su Palabra es viva y eficaz porque llenó mi espíritu. Su Palabra no solo discierne mis pensamientos, también satura mi mente, la transforma, y la cambia al perfil de Cristo, de manera tal que ahora puedo asegurar que tenemos la mente de Cristo. Su Palabra no solo conoce las intenciones del corazón, sino que ahora a través de su Palabra estas intenciones se han transformado en intenciones llenas del carácter de su amor.
Su Palabra, poder para santificar. Jesús dijo orando al Padre: «Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad». (Juan 17:17).
Su Palabra tiene poder para traer libertad. «Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Juan 8:32).
Su Palabra es capaz de producir un nuevo nacimiento. El Padre nos hizo nacer por la palabra de verdad (Santiago 1:18).

La Iglesia de Jesucristo no puede callar porque a través del sacrificio del Señor hemos sido transformados, a través de su Palabra hemos llegado a ser bendecidos. Pero ¿acaso Dios ha terminado su obra en nuestro ser interno? No te canses de publicar su Palabra, la Palabra que te ha tocado a ti puede tocar a otros. Por lo tanto Dios es fiel y poderoso para ayudarnos en nuestras debilidades, limpiarnos de toda maldad y de todo pecado, renovar nuestra mente y entendimiento para caminar siempre en pro de la verdad, y la transformación de nuestras vidas.
Mire lo que Pablo dice a la Iglesia en Filipos:
Estoy seguro de que el que comenzó con ustedes la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. (Filipenses 1:6).

Siempre que hablamos del cambio que experimenta el cristiano por causa de estudiar y aplicar la Palabra a su vida, no debemos olvidar lo que dice claramente la palabra de Dios: «Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios» (Romanos 3:23). La Biblia también afirma que la paga del pecado es muerte, pero que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús (Romanos 6:23).

Dice la Biblia, que Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Ahora bien, estas y otras tantas declaraciones de esta naturaleza no solamente establecen el hecho de que Dios nos ama y que en Cristo nos ha salvado y redimido, sino que también está el sorprendente y maravilloso resultado de una transformación que se opera en los creyentes como consecuencia de haber conocido a Dios y experimentado el poder de su gracia.

Dios mismo provee los medios para que en nosotros se opere un cambio radical para que mediante el arrepentimiento y la fe nos convirtamos de todo corazón, y disfrutemos de su presencia. La religiosidad no nos puede salvar, ni mucho menos puede suscitar en nosotros una nueva criatura. La Biblia dice en Efesios 2.9 que «por gracia somos salvos mediante la fe», por lo tanto Dios es fiel y poderoso para ayudarnos en nuestras debilidades, limpiarnos de toda maldad y de todo pecado, renovar nuestra mente y entendimiento para caminar siempre en pro de la verdad, y la transformación de nuestras vidas.

Por tanto, ya no vivan como vive todo el mundo. Al contrario, cambien su manera de ser y de pensar. Así podrán saber qué es lo que Dios quiere, es decir, todo lo que es bueno, agradable y perfecto.
(Apóstol Pablo - la Biblia).

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